Las religiones conservan en libros sus creencias más preciadas, las ciencias más complejas guardan sus conocimientos en libros y las historias más épicas y fantásticas ocurren en el reino de los libros. Hoy en día hasta los más pequeños tienen acceso a los libros, pero no siempre fue así, hubo un largo tiempo en el que los libros no existían ¿Cuál fue el primer libro?

No se sabe ni cuándo ni cómo comenzó el lenguaje, existen muchas teorías, pero ningún registro, escribir se inventó mucho tiempo después que hablar, la invención de la escritura fue tan importante que dividimos la vida de la humanidad en dos grandes partes: antes de la escritura la prehistoria, después de la escritura la historia. Si bien los primeros registros son de números y se hicieron hace más de 20 mil años, la escritura de palabras tiene aproximadamente unos 5 mil años. Se han encontrado registros muy simbólicos como los sellos del Valle del Indo de hace 7 mil años, pero que hasta el momento nadie los ha podido descifrar y por lo tanto no queda claro si se trata de la representación de un idioma o son símbolos de familias o tribus  (Véase imagen 1).

Imagen 1. «Sellos del valle del Indo» Fuente: National Geographic

Por otro lado, la escritura del lenguaje es más reciente, se originó independientemente primero en Sumeria, Egipto y China y después en Mesoamérica y Perú. La primera historia escrita de la que se tiene registro es “La épica de Gilgamesh” de los sumerios donde se narran aventuras de semidioses y héroes, pero aunque es evidente que estas tablillas cuneifomes ya son escritura, no queda tan claro que sea un libro ¿Qué se necesita para que un libro sea un libro?

Bien, según la real academia de la lengua dice que un libro tiene que ser un conjunto de hojas de papel o material semejante que, encuadernadas forman un volumen. ¿Cómo llegamos de las tabletas de arcilla a volumen encuadernado? Sigamos con un poco de historia, los egipcios usaban una planta acuática llamada papiro, la cual aplanaban y estiraban para escribir y dibujar sobre ella, luego pegaban varios de esos pliegos y los enrollaban para poder transportarlos (Véase imagen 2). Los griegos vieron que esta forma de escribir era muy útil y compraban papiros a los comerciantes fenicios, estos comerciantes los traían del puerto de “Biblos” por eso le comenzaron a decir Biblos a los libros y al lugar donde los guardaban Biblioteca. Por cierto la palabra Biblia que ahora usamos para referirnos a un texto sagrado significa “los libros”.

Imagen 2. Papiro «La estrella del diablo» Fuente: Vader

Más tarde, se dieron cuenta que seguir utilizando los papiros era complicado, pues imagínate que querías encontrar una receta de un libro de cocina, aunque le pusieras un separador tendrías mucho trabajo para desenrollar. Por eso, unos siglos después se inventaron los libros tipo “códice” que por cierto esa palabra viene de latín “Caudex”  que significa corteza de árbol, y algunos romanos ya usaban cuadernos hechos de corteza para escribir cosas, por ejemplo las leyes, hasta la fecha a una compilación de normas les llamamos código. Además de corteza se empezó a usar piel de animales o pergamino para escribir.

Pero de este lado del mundo, los mayas y los mexicas también escribían en códices, estos eran larguísimos pliegos de papel mate doblados en forma de acordeón (Véase imagen 3). En Europa el material preferido eran los pergaminos, pero los chinos ya habían inventado algo mejor el papel, que era más barato y ligero, de China el papel pasó al mundo islámico y más tarde se hizo popular en toda Europa. Otro invento chino fue la imprenta, veras, antes de la imprenta cada libro tenía que ser escrito a mano, como te imaginaras el proceso de copiado era súper laborioso por lo tanto era muy caro tener un libro y difíciles de conseguir. Es así como los chinos decidieron aliviar este problema, su imprenta usaba bloques de madera como sellos para copiar más libros, aun así los bloques de madera eran complicados de tallar y se desgastaban muy rápido. 

Imagen 3. Códice maya «Grolier». Fuente: Cultura Colectiva News

Más tarde el último invento que revolucionó la producción de libros, lo hizo el alemán Johannes Gutenberg al inventar la imprenta de tipos móviles en 1450. Cada letra tenía su sello hecho de metal con el que se armaban las páginas y ahora era posible imprimir cientos de libros sin que se gastaran los tipos (Véase imagen 4) .

Imagen 4. «Imprenta de tipos móviles» Fuente: XL Semanal

Esto fue una revolución total pues se imprimieron durante el año 1500 más de 8 millones de libros, una cifra de producción alta en comparación con la producción de los 2 mil años anteriores. Desde esa fecha hasta entonces la tecnología ha ido avanzando de manera progresiva, pues se pueden publicar más de 2 millones de títulos de nuevos libros al año, que además de mezclan con audiolibros y libros digitales que hacen menos difícil leer “La epopeya de Gilgamesh” o cualquier libro de la historia. Y ferias del libro como la FIL de Palacio de Minería considerada la más importante de la Ciudad de México.