Si estuviéramos en La Luna por mucho que brille el sol, veríamos el cielo completamente negro, pero en la tierra lo vemos azul porque hay aire y sucede un fenómeno llamado Dispersión de Rayleing.

«Dispersión Rayleigh» Fuente: Scientificprotocolo

Como sabes la luz blanca que nos manda el sol, está compuesta por luz de todos los colores que se componen por longitudes de onda, la que tiene mayor longitud de onda es la luz roja y la más corta es la luz violeta. El aire está compuesto en su mayoría de moléculas de oxígeno y nitrógeno que son muy pequeñas, cuando la luz atraviesa la atmósfera, la mayor parte de los rayos de longitudes de ondas grandes atraviesan en línea recta. Pero las pequeñas como la azul y la violeta choca con las moléculas y se dispersan en todas direcciones ocasionando que brille ese azul celeste del cielo que en la ciudades a veces extrañamos.

«El Prisma de Newton» Reflexión y difracción de la luz Fuente: Portal astronómico

Y ¿por qué no lo vemos color violeta? Pues resulta que nuestro ojo humano no es muy bueno percibiendo ese color, está más adaptado a ver colores verdes, amarillos y naranjas. En el atardecer la luz del sol tiene que atravesar una porción de atmósfera más gruesa, la luz azul se dispersa y es más difícil que llegue luz solar a nuestros ojos, sólo podemos percibir la luz naranja y roja que se dispersó menos.

«Cielo atardecer» Fuente: Walpaper.com

Cuando la luz atraviesa partículas de vapor de agua que son más grandes, también se dispersan los demás colores y por eso vemos las nubes blancas. Excepto cuando están muy densas y no dejan pasar luz entonces vemos que se ponen oscuras y decimos que pronto lloverá.   

¿Qué te parece? La luz solar que está compuesta de ondas es la encargada de darle color a todo lo que vemos y esto combinado con las moléculas de oxígeno dan el color característico a nuestro cielo azul. Te imaginas ¿de qué color son los cielos de los demás planetas que componen el sistema solar?