“El nacionalismo es una enfermedad infantil.

Es el sarampión de la humanidad”.

 – Albert Einstein.

Desde que somos pequeños se nos enseña a respetar los símbolos patrios, asistimos a la escuela para a primera hora y con desgano tener una dosis de patriotismo, una dosis que durará mínimo toda nuestra estadía en la educación básica, esto se ve reforzado por las anécdotas, la historia e incluso costumbres,  todos estos artilugios fungen una función preponderante, que es la de sentir orgullo por la nación a la que pertenecemos y hacer grandes sacrificios por ella pues en las historias que nos han contado todo esto se ve consolidado.

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A muy temprana edad se nos vincula como parte de nuestra identidad, debemos venerar nuestra nación porque somos inherentemente parte de ella, pero esta inclusión a la vez es segregadora pues bajo este discurso de apropiación pensamos que cualquiera que no sea parte de “nuestra” nación no debería estar en ella, sin embargo es bueno recordar que el ser humano es sus inicios era nómada, así que este discurso sobre la apropiación, la pertenencia y la identidad de un lugar, deviene del mismo Estado que explota las tierras, con ese mismo discurso de progreso y bienestar, el mismo Estado acaba con comunidades enteras.

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“Patriotismo es tu convencimiento de que este país es superior a todos los demás porque tú naciste en él.” – George Bernard Shaw.

Claro que es comprensible tener afectos involucrados por el lugar donde habitamos, lugares donde crecimos, donde nos vinculamos con otros, pero el hecho de querer morir por él es totalmente distinto. Todo este ritual simbólico y de apropiación del patriotismo tiene un vínculo intrínseco con lo moral y por lo tanto con lo cultural, es decir no tiene que ver con la naturalidad del ser humano.

En realidad, deberíamos saber que somos un solo planeta, los límites se han determinados arbitrariamente y de manera vehemente para poder sustraer los recursos, sin el patriotismo difícilmente la población se enlistaría en una guerra contra “el otro”.

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Deberíamos tomar en cuenta que el patriotismo es devastador y totalmente incoherente a todo humanismo pues va en contra del ideal de conciencia universal, de empatía, solidaridad y sobre todo y lo más importante… de la libertad.

Fuentes

Tolstói, León (2014) Patria y gobierno, México: Marea negra.

Bakinin, Mijaíl (2018) El patriotismo, México: Banderas negras.

Goldman, Emma (2004) La palabra como arma: Marea negra